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Aventura Tacana (caminata diurna en selva, experiencia en una maloca indígena, neumating en el río).

¿Qué hacer en el Amazonas? Parte 5

Si lo que quieren es aventura en el Amazonas, este es el plan. No es uno de los más comunes pero sin duda es uno de los mejores. Tiene la mezcla perfecta para que sea toda una aventura en el amazonas: caminata en selva (secundaria y primaria), visita a una maloca indígena para interactuar con uno de los «abuelos» y finalmente para relajarse y refrescarse, neumating en el río tacana, una de las vertientes del río amazonas. Este plan lo tiene todo.

Para tomar este plan simplemente pregunten por «Aventura Tacana». Ya todas las agencias operadoras de viaje lo conocen. Sino, pueden ver más información en este enlace: Tacana Aventura.

En donde sea que estén hospedados, alguien va por uds pues la actividad inicia en una casita sin letreros y sin nada que la identifique claramente, que es donde habita una familia local, oriunda de Leticia, cuyos miembros todos hacen parte de la aventura. El padre de la familia y sus hijos, son guías. La madre e hijas son las que se encargan de brindarte un delicioso almuerzo local. En nuestro caso, el guía que nos llevó a esta aventura fue el señor Amador, perteneciente a una etnia indígena local, gran conocedor de la selva y sus secretos.

Caminata en la selva Amazónica (trayecto inicial)
La primera parte del plan inicia con una caminata corta saliendo de la casa y punto de encuentro. En el primer trayecto comenzamos de una a ver y a conocer los frutos locales. Verán el árbol del arazá, el copoazú y les darán a probar estos exóticos frutos tropicales, autóctonos de la zona amazónica. También verán cultivos de yuca brava (que NO es la que nosotros estamos acostumbrados a comer), con la que hacen el almidón para hacer casabe o también farinha. Este tubérculo es tóxico y sólo después de varios procedimientos puede ser apto para el consumo humano.

Al poco tiempo de caminar, con la selva aún abierta y sin adentrarse aún, se encontrarán con una maloca. Ahí comienza la segunda parte de la aventura con una experiencia cultural muy enriquecedora.

Visita a la maloca indígena
Luego de entrar a la maloca por la puerta del lado de oriente (pues se debe entrar por donde sale el sol), se encontrarán con un «abuelo» poseedor de mucha sabiduría y tradición indígena. Tengo entendido que hay varias malocas y dependiendo del recorrido, el grupo, la fecha y demás, van a una u a otra. En nuestro caso, nos llevaron donde el abuelo «Alfonso», dueño y señor de su maloca que hasta la fecha de nuestra visita, estaba aún en construcción.

Llegando a la maloca

Llegando a la maloca

Después de presentarse nos comienza a hablar un poco sobre el rito del mambe. Este polvo sagrado que es la conexión de los indígenas con la naturaleza y sus dioses. Básicamente se hace pulverizando la hoja seca de la coca, mezclada con ceniza de yaruma para rebajarle un poco el efecto a la primera. Te muestran un poco del proceso y cómo la dejan lista para el consumo y, si lo deseas, te permiten probarlo. La verdad no sabe mal y lo único que hace es adormecerte un poco la lengua. Ellos la usan con propósitos específicos para sus tareas diarias como la caza, la pesca, el cultivo. Les sirve para estar más atentos, más alerta. Estimula sus sentidos, les quita la fatiga. Les permite caminar por horas sin agotarse, pasar noches en vela cuando lo necesitan, entre otras. El señor Alfonso nos cuenta sobre mitos y leyendas, nos cuenta sobre el origen místico y sagrado de la mata de la coca.

 

  Posteriormente hace unos cantos sagrados en su lengua nativa y luego los traduce un poco y nos cuenta sobre sus canciones, sus festividades, el uso de la maloca, las tradiciones en las fiestas y muchas otras cosa muy interesantes que nos dejan fascinados. Es un gran privilegio poder hablar de cerca con estos guardianes de la sabiduría ancestral y secretos de la selva.  

 

Luego de un poco más de una hora charlando y aprendiendo, nos despedimos del abuelo Alfonso y emprendemos el camino, ahora sí, selva adentro.

 

El abuelo Alfonso y su maloca

El abuelo Alfonso y su maloca

Caminata en la selva (selva adentro)
Se reinicia de nuevo la caminata y esta vez si comienza la aventura pues de entrada ya debemos cruzar el primer río. Aquí ya hay que tener full disposición para mojarse, embarrarse, caerse, quedarse enterrado en el lodo y todo lo que conlleva una caminata por la selva. Es recomendable tener algo de estado físico para disfrutar mejor de esta aventura y no extenuarse muy rápidamente pues las condiciones para la caminata son difíciles y el calor, la humedad y los mosquitos siempre estarán presentes haciendo de las suyas.

En el trayecto verán de todo tipo de flora y vegetación amazónica y más aún cuando se adentren a la selva primaria. Verán ceibas gigantes, flores, hongos, ranas, arañas, hormigas de todo tipo, micos. Si están con «suerte» verán culebras o animales un poco más grandes, aunque la verdad estos huyen de nuestra presencia entonces es poco probable. Pero que nosotros no los veamos no quieren decir que ellos no estén ahí, observándonos con sigilo mientras invadimos temporalmente sus territorios.

El señor Amador, o su guía de turno, les irá contando historias de la selva, cómo sobreviven, cómo cazan, cómo pescan. Les hablará de los usos que tienen de muchos árboles y plantas para la elaboración de sus daros, flechas, antídotos, pegante natural, pigmentos, etc. Es toda una fuente de conocimiento y es increíble cómo tienen toda una farmacia en la selva.

 

 

A medida que siguen el camino, este se vuelve más agraste, más difícil de transitar. Si están en temporada de lluvias probablemente les llueva una o varias veces. Habrán charcos hondos y mucho pero mucho barro. No es difícil caerse, pero si caminan con cuidado y pisan firme, y siguen los pasos del guía, de seguro no tendrán problema. Se recomienda usar un palo largo como bastón de apoyo y para saber la profundidad de los charcos que van a ir atravesando para asegurar mejor la pisada y no hundirse varios centímetros en el lodo. Aunque caerse, quedar atrapado momentáneamente y ensuciarse hasta las orejas es parte total de la aventura.

La caminata dura entre 2.5 y 3 horas hasta llegar al río. Para algunos puedes ser fatigante. Todo depende de qué tan acostumbrado estés a caminar en este tipo de entornos. Si practicas senderismo como en mi caso, no hubo mayor dificultad pero sí es es toda una aventura pues no siempre se camina por selva primaria tal y cómo Dios (o en lo que creas) la creo y la plantó en la faz de la tierra.

Finalmente se llega al río y comienza la tercera y última parte de la aventura.

Neumating en el río Tacana
Llegamos a otra casita donde el señor Diego, paisano de Palmira, Valle del Cauca, y dueño y creador la actividad, nos está esperando con una gran sonrisa. Es una persona muy alegre, muy motivadora que encontró su paz en el Amazonas y trabaja con gusto, llevando a los turistas a esta aventura. Nos adentramos a la orilla del río Tacana (que significa «flecha» en leguna tikuna) encima de nuestros neumáticos y nos fuimos. Relajados flotando sobre el río que con su corriente nos va bajando de nuevo. En un par de minutos le cogen «el tiro» al neumático pues hay que orientar su rumbo con nuestras manos haciendo de remo para no irnos directo a las orillas sino que sigamos el cauce del río y disfrutemos su tranquilidad. Según nos cuentan, es un río tranquilo y propicio para la actividad del neumating. Sin embargo, es profundo y de cuidado como todo en el amazonas, así que no se confíen, disfruten con cautela pues el río es traicionero y sus aguas turbias y revoltosas. Lo que se hunde no vuelve a salir y es poco probable que lo puedan ver pues estas aguas lodosas tienen una visibilidad menor a los 25 centímetros desde la superficie.

Es una experiencia deliciosa y relajada. Son casi 40 minutos descendiendo por el río Tacana, cuyas aguas alimentan al gran y espectacular río Amazonas, el más grande y caudaloso del mundo.

 

  Almuerzo con los locales Una vez finalizamos el recorrido por el río, nos dirigimos de nuevo al punto de salida donde nos esperan con un delicioso almuerzo con comida local. En nuestro caso comimos una buena carne de pirarucú, un plato súper típico de la zona, carne de un pez gigantesco y prehistórico, monstruo de río autóctono del amazonas. Aquí finaliza la actividad y el transporte (el tuk tuk) llega por uds y los deja en su punto de origen, o si lo prefieren, en Leticia para que finalicen la tarde en la ciudad.

 

  • Costo: $120.000 pesos colombianos por personas (negociables)

 

 

  • Duración: 9am – 4pm (7-8 horas aproximadamente)

 

 

  • Recomendaciones: durante la caminata vayan con pantalón largo y camisa manga larga por aquello del sol y los mosquitos. Vayan ligeros y no lleven nada que no estén dispuestos a mojar. De aquí van directo al río así que no lleven nada que se les pueda caer. Si llevan cámaras, que sean resistentes al agua. El celular y demás pueden entregarlo para que se los guarden. Lleven ropa de cambio para el regreso si quieren irse más cómodos.

 

 

  • Fecha de visita: Enero 2017 (inicio de temporada de lluvias)

 

 

Si quieres más aventuras, sigue esta guía de viaje de las 10 cosas para hacer en el Amazonas colombiano.

                     

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Guillo

Apasionado de la tecnología, las redes sociales, el cine y los viajes. Viajar es una de mis principales motivaciones para vivir, siempre estoy pensando en mi próximo destino.

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